6.03 am Guille abre un ojo después de una noche de tortura en el albergue más costroso del centro de Amsterdam. 4 horas más tarde nos levantamos el resto. Saludamos con compasión al Desinfectador [trabajo Ramstad] y salimos prestos a la zona de museos, otro waffle entre pecho y espalda.
Cual españolito de a pie comenzamos la frenética búsqueda del souvenir en oferta: imposible e irritante.Bulbismo, sobre todo.
Confirmo: Van Gogh era un tipo extraño y sin oreja. Personalmente barajo un par de diagnósticos. No hay màs que ver su último cuadro de unas raíces de árboles. Inacabado e inquietante. Tiro en el pecho.
No se puede puede decir que comiéramos-comeríamos mal, tampoco especialmente bien... lo interesante es que sea bizarro: meat ball o cisne entre las delicatessen del menú, minutos antes de lanzarnos a conocer qué era aquello del festival Fringe.
Resultó ser una alternativez como otra cualquiera, pero vimos claro el plan cuando la protagonista de un espectáculo nos aconsejó su propio show The woman who breath too much. 'Spanish? Do you like women? Do you like chocolate? Are you hot? This is your show'. Vaya si lo era... Le dieron la taza de té de oro y a saber la cochinada que hará con ella. Después de una desagradable orgía de chocolate y barro (I hope you have understood), nos entregamos a un DJ que, lástima, no contaba con Nino Bravo en su discografía. Levantamos aquel lugar lleno gente grande pero poco rumbera y conformamos la mejor hinchada que aquel DJ tendrá jamás. Recargamos fuerzas en casa del tito McDonald. El extravagante de la pajarita nos recomendó un par de sitios y tras una westmaller triple aparecimos en un local con música en directo. Desatados. Hamburguesa y, algunos, waffles y a casa.
domingo, 9 de septiembre de 2012
FRINGE VAN GOGH
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