Encontramos a Xulian el viernes por la tarde, solo y perdido entre un inmenso grupo de turcos que coreaban canciones de su selección y alentaban al cántico de voz en grito. Un poco peor nutrido que la última vez que lo vimos, quizás por los excesos vividos en el Congo, vino dispuestos a impregnar nuestro viaje de actos rememorables y especiales.
Empezó bien su ataque a nuestra integridad, reservándonos un hostalucho de mala categoría en el que compartimos cuarto con 6 personas más. Los personajes que habitaban, son de blog a parte.
A su llegada, comenzamos a perfilar la ciudad y le tomamos las primeras fotos en los canales. En el paseo, sin planearlo pasamos por el barrio rojo, donde Xuli parecía querer explorar nuevas ventanas y observar a los viandantes y las costumbres de la zona. Iniciamos un intenso debate sobre el tema prostitución-papel de la mujer que bien mereció unas cervezas y una buena cena en la que el único beneficiado fue Guille, consiguiendo deglutir un inmenso pollo, mientras los demás nos conformamos con pírricas lasañas ofertadas en el cartel de la entrada.
Una vuelta más, y acabamos la noche sentados al borde del canal charlando tranquilamente hasta que un cisne amenazó con devorarnos lentamente. Momento que aceptamos nuestro destino y fuimos a dormir esperando un intenso siguiente día.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Xulian's revenge
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